Demente crónica y de mente oscura. Mecida cariñosamente por el balanceo de un sueño inacabado.



Bienvenidos.

Incluso a mí hay veces que me asusta lo mutante que puedo llegar a ser. Hipócrita, nómada, engañosa y hasta puede que un poco serpiente... pero chicos, es lo que hay. Leed si gustais, disfrutad si cabe...



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sábado, 7 de enero de 2023

Sol de invierno

 Es cierto: no te vi llegar.

A lo largo de mi existencia siempre he sido "La que se conforma". La que pasa los años arrastrando una lánguida tristeza casi crónica. La que tiene que avanzar porque no queda otra.
Con la intuición entumecida, hormigueo en el cerebro, ruido en los sentidos y capas de ceniza en la piel... es difícil vislumbrar la realidad.

Es cierto: no te sentí.

Miles de decepciones tejieron una fina telaraña grisácea alrededor de mis costillas. Achicando el latido de mi pecho, devaluando la urgencia del tacto, compactando el tamaño de mis deseos.
Aunque reconozco que aquel primer contacto con tu clavícula atravesó mis huellas dactilares como una débil corriente de calidez veraniega. Seamos sinceros, no quise reparar en aquella corriente. No valía la pena.

Es cierto: me contuve.

A pesar de la coraza y el fango emocional de mi aura, fuiste abriendo un pequeño afluente de conexiones, que poco a poco, me hacían vagamente más consciente de ti día a día.

Es cierto: tuve pánico.

De aquella química devastadora.
Del abrasador contacto con tu rodilla.
De las furtivas miradas a tu perfil, tu altura y tu cuello.
De aquella risa cómplice que pudo acabar en beso.

Es cierto: todo pasó demasiado rápido.

Ahora no soy capaz de discernir con claridad los días en los que tuve miedo, dudas o reparos. Los momentos que pasamos divagando en nuestras carencias individuales, sin concluir en que lo único que necesitábamos era mirarnos el uno al otro.
Ahora sólo soy capaz de recordar aquel día en el que me senté en el borde de tu cama y en el suelo vi unas zapatillas de estar por casa de mi talla.

Es cierto: ese fue "El momento".

Y desde entonces las dudas, las inseguridades, los devaneos y adversidades cronológicas carecen de sentido alguno en mi interior.
Desde ese momento, lo único que tiene relevancia en mi lógica es lo que es cierto. Y lo cierto es que te quiero.





Sé que no es mucho. Pero este es mi regalo para ti :)



jueves, 20 de diciembre de 2012

Castillos mentales.

El silencio era arrollador. Mis oídos reflejaban el peso de la soledad que cubría las paredes de la estancia. La inquietud por la intimidad y el secreto se apoderaban de mi cuerpo. No tengo nada, ni puedo hacer nada y sin embargo, el mundo que habita detrás de la piel es enteramente mío para desgarrarlo si así lo hubiera deseado.
El perturbador sonido del silencio mezclado con los constantes martillazos de mis pensamientos a medio pincelar giraban en mi sien sin cesar, sin tregua, sin testigos. Fuga de ideas al viento...
Podía ser todo o nada. No importaba, y no habrían pruebas; sólo el calor restante de cuatro paredes habitadas por una mente pensante. Eso es, ellos no verían nada.
Pensando morralla, vómito mental, nada real, hipocresía imaginaria, palabras furtivas inexsistentes, cerebro completo y en funcionamiento; ya ves... todo y nada a la vez.
No habrían pruebas de nada: crimen, asesinato, suicidio, renacimiento, secuestro, escondite ajeno y un panal donde guardar cada día del año con un estado de ánimo distinto.
No importaba; todo o nada... todo y nada a la vez, como una mente pensante... sin memoria, sin retorno, sin control y sin tiempo. Tiempo capataz de deformar las medidas, deformar las emociones, deformar las mentes pensantes, deformar la tristeza... de deformarte a ti.
Y así... del todo, pasaste a formar la nada. La nada del fugaz pensamiento, el ímpetu de la rabia al no poder dormir, el efímero suspiro de un corazón roto. La rapidez en la que ahogo las ganas de llorar, la putrefacción inconsciente de mis pensamientos.
Todo está en una mente pensante... en ese espacio negro y dolorido que es nuestra cabeza... yo lo soy todo; y a menos que yo lo mencione... tú no ves NADA.

miércoles, 27 de julio de 2011

White.

Nadie, entiende que te siga queriendo a mi lado.
Ni siquiera tú.
Todos insisten en que te deje en el limbo de los asuntos pendientes que aún nos quedan por vivir. Un limbo que agrandas día tras día, con tu notable ausencia.
Parece que nada ni nadie está a mi favor.
Impotente ante tu desaparición en escena de mi vida.

miércoles, 13 de abril de 2011

Al señor A.

Algo me cautivaba al entrar en su territorio... un aura infernal, una mórbida lascivia. Cuando comenzaba a escucharle desde las sombras, no encontraba el modo de desviar la atención. Sentía como mis bragas se iban humedeciendo al avance de sus discursos.
Él nunca se percata de mi existencia... sigue haciendo lo de siempre, aunque sólo pueda intuirlo. Me divierte pensar en el tipo de antro en el que desarrolla tan llamativa cualidad.
Seguramente se ayude de la confusión del humo de un cigarro y la oscuridad del inicio de la madrugada para sonreír irónicamente, pensando en su evidente superioridad sobre las demás escorias mortales...
Imagino su cara mientras llega al zénit de su erección, con toda clase de frases morbosas en su brillante mente. Su mente... tan expuesta, tan apetecible, tan suculenta... Una mente que muestra una parte brutalmente cierta con respecto a la realidad, y otra somniolenta, en la que la vida es compuesta por conceptos cósmicos y vírgenes: Sexo inteligente, ideología podridamente objetiva, estados de ánimo de ultratumba... Sólo de pensarlo, me incita a un sexo tántrico desesperado.
En un efímero suspiro, mi anhedonia se torna asfixiante excitación. La sola colocación de sus palabras me producía admiración; y el contenido de éstas pura fascinación. Comencé a notar como sus palabras provocaban en mí la misma excitación que experimento cuando escucho, fumada y colocada, a Marilyn Manson, Nirvana o Extremoduro.
Sintiendo cada palabra suya como mía propia, volví a disfrutar de la perversión de mi cerebro y la lectura de los poemas más tórridos que conozco. Pensando en la existencia de una mente semejante, mi espontaneidad renació como innata e inmortal... permitiéndome masturbaciones placenteras, en vez de deseperadas. La vida dio un giro en mi lúgubre rutina. Pasé de sólo describir el mar los lunes y miércoles por la mañana, a filosofar y desvariar sobre el amor y el sexo. Conceptos yuxtapuestos en mi cosmovisión, y a la vez totalmente independientes.
Empecé siendo como una rata que se cuela por las rendijas de una casa, y sin consciencia escucha a una pareja de hipócritas novios echar un polvo... y ahora me siento como un ladrón de intimidad y deseo... Un parásito que se alimenta de la lujuria ajena. Una lujuria ajena de alta calidad.

domingo, 10 de abril de 2011

Desorden.

Aún sigo anhelando tenerte. Después de todo, y antes que nada... siempre me arrastrará este abundante sentimiento de necesidad hacia tu cuerpo. Da igual lo que llegue a odiarte después, no importa lo rota que ya esté nuestra historia o lo que falte por destruírse... tú me has dado más que nadie. Me regocijo en la destrucción de nuestra afinidad, para una cósmica complicidad... sí, llámame masoca, te encanta esa palabra... Sé que cuando te vayas, todo esto desaparecerá al poco tiempo. Todo volverá a la lúgubre tristeza de antes. Tú me proporcionas locura, indiferencia cruda, indecisión, autodestrucción y desbordante pasión... haces que me sienta podridamente viva, que ya es más que sentir que me pudro a secas. Aquel brillo de tu mirada, fundido en las agujas del reloj... inigualable y siempre intacto. Haces que un simple parque sea un paraíso lascivo, si metemos a tu lengua de por medio. Haces que el mejor apoyo del mundo sea tu nariz en la mía... Consigues hacerme creer que el mundo se retuerce de envidia ante nuestros desparrames de ganas por cada esquina de la cuidad... No sé porque, pero se te ha notado tanto el deseo que llevabas dentro, que has infectado mi piel, contagiando todo lo que ésta compone y es. Sí, tú me vas a olvidar... sí, sé que no he estado a la altura... ya, ya sé que el tiempo va a pasar, y nos vamos a perder el uno al otro. Pero... es demasiado tarde para odiarte.

martes, 5 de abril de 2011

.

Anhedonia perpetua desde que tú me quitas el sueño por las noches.

martes, 8 de marzo de 2011

Yo también...

Discernir entre el bien y el mal del funcionamiento de mi palpitante órgano vital...
Tú eres mi bien, aunque ni tú ni yo lo sepamos. La ilusión que tú creas en mi pecho va más allá de todo pacto legal.

sábado, 22 de enero de 2011

Game over.

Tu desordenada ausencia ha provocado este rotundo abandono en mí. Dejo que la apatía de tu indiferencia me congele poco a poco cada noche, sin hacer nada... sin evitarlo. No tengo sueño, ha desaparecido mi sombra... ya no hay sangre caliente en mí. Sólo noto la odiosa sensación de un dolor añejo colándose por cada vértebra de mi espalda. Filtrándose por mis costillas. Desazón tenebroso acunado en la parte intermedia de mi pecho por mi propia pena, al son de la balada más patética: el recuerdo de un "te quiero" marchito en el recuerdo de un amor frustrado.
He sucumbido a la ridiculez de mi propia ignoracia, cayendo una y otra vez en la falsa calidez de tu compañía. Necia, ilusa y sumisa acumulé todo ese lodo en mis propios hombros... haciéndolo cada vez más pesado, cada vez menos soportable.
Sabía que el final a este cuento no sería ni feliz ni agradable; era consciente de que volvería a la misma soledad de siempre, más sola que nunca. Deduje mirando aquellos ojos achispados que mi existencia quedaría reducida a la fantasmagórica visión de un ser insignificante.
Pensaba que lo tenía todo calculado, pero en realidad me engañaba a mí misma para no sentirme culpable de mis propios deseos. Lo deseaba... lo deseo.
Quería memorizar cada lunar de su espalda, acariciar su clavícula con mi lengua, estremecer su piel a base de pequeños mordiscos en su nuca...
Durante todo este tiempo he vivido feliz pensado que ese momento llegaría por fin, que tú me adularías la mañana siguiente de una noche llena de delirios y piel siamesa.
Exploraba ardiente mi cuerpo pensando en tus manos, pensando que eras lo mejor que podría pasarme. Inocentemente encendía todo en mí para ti...
Y ahora sólo he quedado expuesta al olvido, siendo abandonada como las colillas de cigarro que aplastas, una vez satisfecho tu vicio.
Y ya... no hay más.





"Por si te acuerdas de mí,

te he apuntado en una barra de hielo

mi dirección y mis mejores deseos:

¡qué te follen!"

martes, 18 de enero de 2011

L.

Ayer soñé contigo.
La luz del crepúsculo cegaba mi visión, y de entre el murmullo del viento que agitaba las hojas de los árboles, te alzaste tú. Salías de forma sublime de un envoltorio cristalino, jugando perfectamente con el claroscuro del aterdecer. Dibujando tu silueta y resaltando la grandeza de tu presencia en el camino.
Volví a verte, y te me antojaste un ángel. El momento se endulzó, y la atmósfera se tornó color caramelo con esencia a lluvia otoñal. Te ví darme la espalda y dirgirte a un camino distinto al mío; agrietando cada paso que dejabas atrás. Haciendo imposible el retorno.
De vez en cuando me parecía tener en mi mente tu mirada precisa y exacta. Esos ojos... profundos y enormes. Tu almendrada mirada color chocolate fundido. Vi ese brillo en la sornisa que tu mirada parecía dirigirme en mi imaginación y me sentí serena y renovada.
No podía contenerme: tenía que llorar de la emoción, o mi interior estallaría en mil golondrinas a la espera de revolotear en tus ondulados mechones azabaches. Las lágrimas resbalaban ardientes por mis mejillas, expresando todos mis deseos de prosperidad que quería para tu vida.
La brisa que dejabas a tu paso, me traía un olor a nostalgia y amor que sólo experimentaba las tardes junto a ti, en aquel banco mirando al mar, y comiendo un helado, aunque fuera invierno. Por muy oscura que fuera la noche, o muy escondido que estuviera el Sol.
El corazón latía siamés al tuyo, lo podía notar. No me he pasado media vida abrazándote en vano, y sentí de verdad que sonreías al notar que mi existencia latía a compás de tu respiración. Te miré alejarte de mí, por aquel angostoso camino, que no conducía a mis brazos, pero levanté el brazo y agité conmovida la mano para despedirte.
Porque pequeña, eres parte de mí. Las dos lo sabemos con certeza. Da igual donde estemos, tú me tienes, y yo te anhelo cada día.

Te quiere:
Caramelo.

sábado, 15 de enero de 2011

Mis mejores deseos: que te follen...

Pérdida... una vez más. Saborear soledad y vacío. Otra vez. Siempre hay una nueva vez, acompañado de un recuerdo cargado de sentimiento y esencia. Tu esencia; mi sentimiento.

Explosión de vigor; juventud y capricho... pasión y deseo nostálgico, como siempre. Para siempre...


Siénteme.


Abrázame.


Bésame.


Abandóname...


Haz que duela, abre la herida y revive mi angustia. De nuevo. Realiza mi petición aunque luego sólo quede sufrimiento.


Vuelve a poner esa cara que haga que lo deje todo por sentarme en un rincón nocturno a tu lado. Da sentido al amor en mí.


Embriágame; alcoholízate.


Fuma las intranquilas horas; fúmame.


Que tiemblen mis temores; perviérteme.


Y contemplo pasiva y tiritando de frío como mi hombro se estremece ante tu mordico de serpiente. Mordiscos... te encantan.


Cuenta atrás. Tic-tac. El siempre visible reloj fundido en ese inagotable brillo de tus ojos.


Despedida; adiós.


Distancia; olvídame.


Tú te vas; tú me olvidas.


Yo me quedo; ilusa soñadora, siempre pendiente del recuerdo.

lunes, 10 de enero de 2011

Una carta para ti, pero preferiría que no la leyeras...

Me abrumaba pensar en las palabras correctas que debía utilizar para describir semejante situación con sus sentmientos correspondientes.
Colapsaba mis neuronas tener que inventar la excusa poética que me llevara a declarar de manera sublime mi amor por ti.
Oh, por favor... ni siquiera me atrevo a decir esa palabra...
¿Tienes idea de cuánto tiempo llevo sin usarla?
Sobrecalienta mi cuerpo nada más de pensarlo... y no de gusto, sino de asco. Me da estupor y agonía imaginar tu cara escuchando semejante grupo de gilipolleces.
Ya no puedo volver a ser lo que era. Aquella trsite damisela en soledad y desamor por la indiferencia de un caballero.
¡Caballero, mis cojones! Me he hartado de toda esta situación. Estoy harta de pensarte, de seguirte, de ser cuidadosa y de quererte.
Me derretía de puros nervios al pensar la frase que debía explicar sin que quedara demasiado cargada o muy obscena, pero las cosas como son: tú me obsesionas y no hay espacio mortal en mi finito cuerpo donde guardar esta cargante sensación.
Quiero que te lleves tu chaqueta que huele a ti por todos lados, y que mis noches vuelvan a ser de sueños insípidos y sin argumento ninguno. Borra de nuestra historia esos abrazos mimosos, esos mordiscos pretenciosos y esos morreos tontos que han ido engordando el error estos últimos días...
O te vas todo tú, o te juro que te ato en cruz en mi armario para hacerte todo lo que mi imaginación ha reprimido todo este tiempo.
Ya que soy tan cobarde que ni me sale decirte que no a la cara, al menos me desahogo un poco, aunque sea en ninguna parte, y aunque mis juramentos queden reducidos a simples palabrejas.
Soy demasiado mayor para esta clase de tonterías... siento como si mi corazón, tuviera el triple de edad de la que realmente tiene, todo gracias a estos vaivenes indecisos, que al final, sólo quedan en recuerdos frustrados.
Tú eres uno de esos recuerdos frustrados...
¿Vas a venir aquí un par de días y vas a volver todo mi sistema nervioso del revés? El mismo que ya revolucionaste una vez con tu sonrisa inocente, tus ojos achinados a causa de los porros y esa apariencia de chico alternativo y sexy... ¡Vete al infierno, nenito lindo!
Pero... bésame antes de irte.

domingo, 2 de enero de 2011

El firme tacto de un caballero.

Me fundí con la oscuridad que me rondaba, sin apenas disimular un atisbo mi grosería.
Miraba como el caballero de mis anhelos abrazaba y sonreía a aquella mujer de agria personalidad. Callaba cual tumba, observaba aquellos derooches de cariño y respeto que jamás serían míos... y que quedaban en el aire por un injusto dueño ajeno.
Dueño hasta del aire que el dejaba libre.
Quise no ser así. Me convencí a mí misma que yo era mejor, y que nunca estaría a su nivel.
Por Dios, espero que esas afirmaciones sigan siendo así después de robar una oportunidad con la que ni siquiera soñaba.
Fui reina de mimos y de un trato excepcional, que quizás no merecía...
Recelosa y algo agnóstica, dejé que la oscuridad me tragara, la música me silenciara, y tu boca me dominara... o al menos eso hice que creyeras. Jugué un papel impulsivo y caprichoso, pensando que sería la peor carta de mi vida...
Llegando a una cama solitaria de nuevo y con tu olor en mi pelo.

Sin pena ni gloria...

martes, 14 de diciembre de 2010

El chico del pricing en la lengua contrataca

"Lo poco gusta, y lo mucho cansa..."
Pero sinceramente, yo no puedo cansarme de ti.
De tus besos.
De tus manos...
Sencillamente, tú me gustas mucho, y con un poco... no doy a basto.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Fe en la razón.

No vengo con aires de humanismo, no vengo en nombre de la paz. No soy ni santa ni mala compañía...
Desde que tengo uso de razón miro el mundo con visión objetiva y sincera. Me abruman las calamidades de la avaricia material. Me estrangula la estupidez humana de la que somos portadores en los genes sin remedio ninguno...
Me corroe las entrañas el egoísmo por el poder y los terrenos naturales del mundo...
No somos más que simples títeres de los miedos que nosotros mismos hemos creado: xenofobia, homofobia, etnofobia y claustrofobia...
Grandes personalidades, con enormes vidas interiores han ayudado a la meta de un mundo un poco mejor. Mejor para todos... TODOS.
Queremos paz, pero tememos al diferente, y nos enfrentamos a él.
Queremos el reconocmiento de todos los derechos humanos... pero dejamos que lo supere un buen fajo de billetes...
Deseamos erradicar el término "3er Mundo", pero nos importa más pedir la baja por depresión en el trabajo.
Seriamente, hay muchas ideas en el aire; hipótesis y teorías plasmadas en libros con la firma de excelentes autores. Pero en la práctica todo queda reducido a nada.
El mundo realmente me preocupa, pero siempre tengo un pero... una excusa.
Mirando el día que se me presenta delante, puedo llegar a decir que tengo los motivos suficientes por los que mantenerme a flote y luchar por un futuro mejor: la prqueña felicidad que siempre llevo por dentro...
Me hace feliz que mi sobrino apriete con su pequeña manita mi dedo índice. Sentir en mi espalda las cosquillas de mamá. Que Silvina se ría conmigo. Cuando Mariajo saluda por teléfono. Los besos cómplices que María me da. Llegar a los cien apodos con Pauli-pu. ¡Que Dani se emborrache y me muestre su afecto!
Realmente hay grandes personalidades, con enormes vidas interiores que hacen que esté yo aquí.
Y no hablemos de los pequeños placeres de la vida... esos me los reservo para otro día de arrebato optimista.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Look for the girl with the broken smille...

Cada vez veo más órganos e intestinos en lugar de mariposas y almas poéticas. No puedo evitar extinguir la visión de un amor profundo y sincero, por la inexperiencia del sentimiento en cuestión.
Siento que me quedo atrás sin nisiquiera haber empezado. Sin nisiquiera haber existido nunca.

¿Cuándo una mirada cómplice durará más de cuatro segundos?

Hipócrita y recelosa de los días que pasan sin tregua ni gloria en mi vida, caigo en el desasosiego que me producen las frías lluvias de diciembre...

Sé que por ahí fuera está el estímulo que me permita liberarme del insonmio que me produce en ansia de la soledad... es agónica la visión de un invierno sin calor. Es como si el astro Rey no existiera...

Es como si la vida fuera un poco menos vida sin ese toque especial...

¿Alguna vez lo sentisteis, seres inferiores?

No sabeis reconocerlo, mantenerlo, cuidarlo ni valorarlo cuando lo teneis enfrente y llorais cuando os falta...

Bueno... a veces olvido que yo también formo parte del tumulto inferior.



sábado, 27 de noviembre de 2010

Hay días, en los que realmente me siento insignificante ante los versos del poema 20 de Pablo Neruda.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Rape me, future.

Cada día tengo la sensación de amoldarme mejor a la vida que me ha tocado aguantar, pero a la hora de sentarme y reflexionar... no sé que términos ultilizar para cada sensación o sentimiento. La otra noche me acosté con la certeza de que no me costaría dormirme, y de pronto sentí el vértigo del paso del tiempo. Así, sin venir a cuento y sin mención alguna. Sentí xomo mi estómago se reducía y encogía ante la idea de un nuevo día... una nueva obligación. Desée que se detuviera el tiempo, y la gente dejara de existir. Quise creer que la oscuridad se haría mi cómplice y sucumbiría el mundo en un estado de shock para mi disfrute personal. Pensé en Will Smith en "Soy leyenda" pero sin monstruos. Me vino a la cabeza la imagen de Lestat duermiendo en su ataúd, con toda esa paz y esa inquietante tranquilidad mortal...
Pensé en una selva... pero se me hacía difícil y algo estúpido, ya que no tenía la visión de tal lugar sin peligros y dinosaurios purulando por ahí. Hoy he visto esa selva... tiene que ser esa que está entre la frontera de México con Guadalajara... en un rincón en el cual el turismo aun no haya dejado huella... en el que el ser humano aun no haya convertido en mierda.
Quise matar la pereza que me invadió en ese momento de pensar en todo lo que se me venía encima. Quise exterminar mi propia imagen enfundada en un traje gris, con medias negras y zapatos de tacón formales.
No quise verme convertida en adulta.
Sólo quería dormir... aprovechar el momento en el que hago lo que mejor sé hacer: dormir, y ser nadie en sueños...
Y sólo conseguí estar entre la vigilia y el sueño ante la espectativa de un suspenso catastrófico y un jefe cabrón.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Celo.

Soy mucho más sincera cuando dejo mostrar mis intenciones tal y como son. Da vergüenza, y no siempre es bien acogido pero... disfrazar impulsos con sentmientos cursis es cuanto menos, patético.
No hay momento en el que sea más consciente de mi posición darwiniana que cuando pienso en ti. Todo el mundo edificado y alumbrado artificialmente desaparece en mi mente, y sólo veo la jungla que me separa de tus brazos. Sensación peligrosa...
No consigo adornar las palabras de forma poética para decir lo que siento. Me pones, y punto. En mis pensamientos sólo hay hueco para ti y para mí... rodeados y encarcelados por nuestra propia lascivia.
Supongo que no es todo lo que hay... pero sí lo que urge, para tenerte. Y no te tengo...

viernes, 5 de noviembre de 2010

Oh, bendito martes 9.

Miro sin cesar los critales que me separan de un mundo lleno de oxígeno y ruido.
Sólo oigo murmullos y veo caras estresadas y concentradas en una misión moral, obligada y cargante. La misma que la mía. Cada segundo que paso aquí encerrada es un siglo que le pesa a mi cerebro y carcome mi juventud... parece una exageración, lo sé...
pero es que a mí... Los Servicios Sociales me amargan la existencia...

(Biblioteca en vena todos los días al menos 8h diarias)

lunes, 25 de octubre de 2010

Cuenta atrás en aquel viejo reloj fundido en el brillo de tus ojos...

Cierro los ojos, y te toco. Tengo el poder de tenerte diez minutos antes de dormirme (como Muchachito). Parece tan real cuando te abrazo al salir de la estación...
Ya hace frío, hay mucha gente y la noche queda alumbrada por focos que simulan el color ténue que desprende una llama de vela. Contaminación lumínica.
Suelos artificiales, edificios toscos, árboles limitados y tránsito vertiginosos a lo lejos, en la carretera.
Todo se derrite en una brecha espacio-tiempo que mi subconsciente parece haber creado para que nada estorbara mientras te abrazo.
Un sólo abrazo... contínuo, infinito, intenso y único.
Es bastante bochornoso darse cuenta de que la felicidad que deprenden tus brazos es lo que calma mi deseperación. Es doloroso tener el pensamiento de no querer dejarte ir, sabiendo que te irás...
¿Cómo pedirte que te quedes? Tú no eres mío. Y quisiera que lo fueras. Sí, eso quiero, que se entere el mundo entero que planeo monopolizarte y excluirte del resto del planeta...
Recluírte entre mis sábanas, y que la muralla que te detenga sean mis piernas entrelazadas a tu espalda.
Demasiadas expectativas de un caso perdido. Castillos en el aire.
Un amor incabado del que aun estoy condenada.