Demente crónica y de mente oscura. Mecida cariñosamente por el balanceo de un sueño inacabado.



Bienvenidos.

Incluso a mí hay veces que me asusta lo mutante que puedo llegar a ser. Hipócrita, nómada, engañosa y hasta puede que un poco serpiente... pero chicos, es lo que hay. Leed si gustais, disfrutad si cabe...



miércoles, 12 de septiembre de 2012

Mal ajeno.

Siempre fui de ese tipo de personas que piensan con objetividad, buenos modales... evitando por encima de todo jugar con los sentimientos ajenos. Pero han jugado tanto con los míos... que ya lo único que quiero es reponerme sin importarme nadie más.
Y ni siquiera así consigo olvidarte.
Tampoco consigo alejarte.
Y mucho menos logro sentirme mejor...

Y ahora no sólo lucho constantemente contra la asfixiante sombra de tu rechazo, sino que convivo con los remordimientos de hacer lo que nunca quise hacer para intentar seguir adelante con mi vida sin dolor.
Siento como voy destruyéndolo todo en mi interior sin remedio ni esperanzas.
No sé como hacer lo correcto; sin darme cuenta, las migrañas me conducen al horrible pasaje de los pensamientos podridos que envenenan mi moral, y me dejan sin respiración.



Dios... como echo de menos que acaricies mis labios.
Daría lo que fuera por la sensación de tu abrazo.

2 comentarios:

Rebeca dijo...

Tiempo al tiempo, creo que la sensación del rechazo, de que no te quieran lo suficiente, de esforzarte para nada, es una de las que dejan más vacio, pero todo cambia un día, aunque suene a clásico, yo he tardado cinco años en reponerme a mis heridas y pensé que a veces lo que dicen los demás sobre el funcionamiento del mundo es mentira, pero no, sucede, se vuelve a ver la luz.

Lazaro dijo...

Siempre quedan secuelas de las rupturas, por lo que ya nunca volvemos a ser los mismos... Es como la carne que crece en las heridas, que es carne al fin y al cabo, pero no la misma carne que antes había... De todas formas el crecimiento de un ser humano es así, lleno de giros dolorosos, y del dolor se aprende, y sobre el dolor se crece, tal vez para mejor o tal vez para peor, pues siempre hay un cambio dentro de nosotros... Según dice el refranero: un clavo saca otro clavo, cosa que suele ser verdad y también es cierto que no se sufre igual dejando, que siendo dejado, pues aparte del dolor de la perdida, entra en juego también el dolor del orgullo... Llorar es el camino más lógico cuando uno está triste y ese duelo lleva su tiempo, según el carácter de cada cual... Ante un abandono, lo mejor es buscar apoyo en los amigos, y dejar que la distancia y el tiempo hagan su trabajo; después, todo se vuelve más objetivo y uno se da cuenta que tal vez estaba demasiado cegado, que la persona añorada no era tan especial como parecía, pues el amor, a veces se confunde con el puto síndrome de Estocolmo. Besos Bche.