Demente crónica y de mente oscura. Mecida cariñosamente por el balanceo de un sueño inacabado.



Bienvenidos.

Incluso a mí hay veces que me asusta lo mutante que puedo llegar a ser. Hipócrita, nómada, engañosa y hasta puede que un poco serpiente... pero chicos, es lo que hay. Leed si gustais, disfrutad si cabe...



jueves, 27 de enero de 2011

Renuévate...

Bostezó perezosamente y abrió los ojos lentamente, no quería que la luz del sol cegara su primera visión de la mañana. Pero al abrirlos, descurbió una habitación silenciosa, ausente y ténue. Asomó su cara al exterior, abierndo la ventana, y el viento cortante de enero le heló la punta de la nariz. Estaba oscuro; un cielo encapotado y gris plomo.
Debía subir a la azotea del edificio para recoger la ropa que tendió el día anterior. No tenía ganas, pero menos ganas tenía de que se mojara la ropa, por la lluvia inminente que pesaba sobre la cuidad.
Lentamente, tarareando, y somniolenta se puso algo decente y se dirigió allí.
Hacía frío, pero sus huesos se mostraban receptivos y contentos de sentirlo. Comenzó a recoger con parsimonia las prendas que jugaban forzosamente con el desordenado viento del ambiente.
Era algo temprano, por lo que había bastante silencio, y se respiraba ese aire que huele a lluvia que tanto reconforta al espíritu.
De pronto comenzó a llover; las gotas caían primero como aviso, intensificando el ritmo a cada segundo que pasaba.
Alma se quedó pasmada mirando al horizonte, donde el cielo abría un claro que el mar reflejaba a lo lejos. Miró hacia arriba y vio nubarrones negros y lluvia. Mucha lluvia.
Cerró los ojos y sintió cada gota resbalando por su cuerpo, cada mechón de pelo mojándose sin remedio, como su ropa calaba el frío hasta los huesos...
- Sería genial estar pisando césped mojado ahora mismo...- Susurró en voz alta, para ella misma y para la lluvia.
Imaginando esa refrescante idea, Alma sonrió ampliamente, notando como las gotas se estrellaban en sus labios y en sus dientes.
Abrió los ojos, pesadamente, a causa de sus pestañas empapadas y contempló alrededor.
Al final, la lluvia empapó todo, dejando todo de un color más intenso. Mojó hasta que lavó la desgana de Alma... y su ropa en el tenderero.




Espero que a Madre le parezca
suficientemente animado.

5 comentarios:

Silvina Tamara dijo...

wow! me encantaría que me pasara un día... pero sin tener que subir a por la ropa... estar tumbada en el césped mientras llueve! :)
Mañana nos vemos ¡AL FIN!
love

el aguja dijo...

buena lectura para comenzar un día que promete frío. gracias y saludos

poetadebotella dijo...

mmm...me gusto el texto!:)
puuues bien, ahora de examenes...liado con los estudios y esas cosas...vos?:D

Gerard dijo...

Me gusta tu mezcla de sentimientos con los elementos de la naturaleza.

Besitos!

Rebeca dijo...

Me ha recordado a la immensa lluvia que hubo ayer en Barcelona, yo y mi paraguas de corazones, el cielo azul óscuro y mis pies empapados. ¿Por qué será que la lluvia nos pone tan tiernas?