Demente crónica y de mente oscura. Mecida cariñosamente por el balanceo de un sueño inacabado.



Bienvenidos.

Incluso a mí hay veces que me asusta lo mutante que puedo llegar a ser. Hipócrita, nómada, engañosa y hasta puede que un poco serpiente... pero chicos, es lo que hay. Leed si gustais, disfrutad si cabe...



jueves, 22 de abril de 2010

Sonando un soneto sonado y atolondrado en mi atontado corazón.

Anduvía yo sumido en un mar de pensamientos, sin saber que estaba esperando un milagro que iluminara mis días, cuando subí al autobús dispuesto a volver a mi casa después de un aburrido día de clase.
Me senté al fondo del autobús, al lado de la ventana, como suelen hacer casi todas las personas que tienen opción de escoger dónde quieren sentarse en el transporte público. Por inercia, por costumbre o simple curiosidad... miré a mi alrededor para observar a la gente que había en el mismo espacio que yo.
Al otro lado del pasillito, en el mismo asiento en el que yo me encontraba pero en lado invertido había una chica; leyendo, con las piernas cruzadas y existencia casi imposible de notar. A primera vista no llamaba la atención, era una chica tan corriente como común, pero si la observabas bien, su sencillez resultaba extremadamente encantadora. Sin darme cuenta no podía despegar mis ojos de ella. Pero ella ni tan siquiera lo notó: estaba inmersa en un mundo diferente al que yo acababa de encontrar, que era el abismo de sus mechones de pelo negros.
Su concentración era esmerada y su aire ausente y completamente natural. Sin ella hacer nada, si tan siquiera moverse un ápice de su postura, se me antojó grácil y de movimientos revoltosos. Algo así como una mariposa.
El autobús pegó un frenazo y sólo entonces, ella levantó la cabeza, y me pareció oír como explotaba la burbuja en la que parecía estar flotando.
Miró con aire distraído hacía los lados, y se encontró conmigo... y sin querer, miré los ojos más magnéticos que había contemplado en mi descontrolada adolescencia. Ojos rasgados, de pestañas finas y negras como el ébano... contrastaban casi de manera diabólica con el gris de su iris. Mirar sus ojos fue como asomarme a un mar del color del estaño fundido y ardiente.
En una mirada de tres segundos pude notar como se me quedaba cara de tonto, ella le daba al botón de stop, guardaba el libro y se colocaba la mochila detrás de la espalda. A la fuerza tuvo que notar mi atenta mirada, la observaba con detalle y embobado. Debió de pensar que era demasiado incómodo así que optó por mirarme directamente, con esos endulzados y endiablados ojos, dedicándome una mirada de reproche amable y algo confusa. Sólo me salió sonreírle débilmente, y ella, sin otro remedio me devolvió la sonrisa muy fugazmente. Se levantó, se dirigió a la puerta del bus y se bajó.
No quería parecer un acosador, pero necesitaba hablar con ella. Necesitaba despertar del delirio que yo sólo había imaginado. Bajé del bus y me dispuse firmemente a hablarle y a demostrarle que no soy el estúpido con cara de lelo que había mostrado los últimos veinte minutos en el autobús.

12 comentarios:

- cuando ya no sirven las palabras dijo...

eso sí es verdad!
oh, llevaba tiempo sin saber de ti :)
no nos dejes colgados sin tu talento eh? ^^
un besazoo!

ian dijo...

¡Qué lindo!
Es bueno verte de vuelta. Andabas medio perdida. Yo también tengo mis ausencias blogueras por las obligaciones. A mí me pasa también que las veces que tomo el autobus elijo el fondo.

Un beso.

Favio dijo...

¿Qué hora tienes? preugnté
para entablar conversación
son cuarto para las dos
y cuando escuché su voz aseguré que existe Dios



me gustó
=)

Luzya dijo...

=)
Precioso

Perezoso dijo...

Impresionante!!! Me he visto reflejado en tu texto.

A mí me va bien, todo como siempre. Tú qué tal todo?? Espero que vaya bien. Ya es viernes y seguro que quemas la ciudad!!

Un beso!!

nuestro baile del viernes dijo...

Me gusta!

Nicolás dijo...

Casi imagino su mirada. Aunque claro, según lo descrito, difícilmente mi imagen mental se acerque a la realidad.
Gracias por tu comentario, no se vos pero yo te sigo. Un beso!

Celia y Juan Carlos dijo...

¿Será una historia con final abierto? ¡Quiero saber qué ocurre después! :)

Proyecto de Escritora dijo...

Yo creo que ese tipo de situaciones nos han pasado a todos. Esos amores de autobús o tren :)


Un besito :)

UltraVioletta♥ dijo...

me encanto
porque es sencillo y es complejo...
aunque so escuche tonto
saludoss ♥

Letiicia dijo...

me encanta.TE SIGO DESDE YA!
pasate por mi blog! un beso

Sophie dijo...

Que lindo!
Un besitooooo.