Demente crónica y de mente oscura. Mecida cariñosamente por el balanceo de un sueño inacabado.



Bienvenidos.

Incluso a mí hay veces que me asusta lo mutante que puedo llegar a ser. Hipócrita, nómada, engañosa y hasta puede que un poco serpiente... pero chicos, es lo que hay. Leed si gustais, disfrutad si cabe...



martes, 7 de febrero de 2012

Apático títere...

La conducta se aprende. Eso está claro.
Aprendemos a andar, a hablar, a ducharnos... son acciones sencillas que realizamos todos los días, sin apenas darnos cuenta. No reparamos en lo autómatas que somos en realidad. Somos mecanismos orgánicos, sometidos a la capacidad y a la vez a la ignorancia de nuestro cerebro.
Todo parte de ahí, y todo acaba ahí. 
Percepciones, pensamientos, sensaciones... hemos aprendido mediante definiciones a movernos por un mundo que hemos creado a nuestra conveniencia, también sin darnos cuenta.

Adoptando doctrinas, filosofías y movimientos históricos y humanistas como nuestros, sin serlo realmente. Aprendemos mediante la imitación y la comparación a concretar lo que nos gusta y lo que no.
Analizamos paradigmas y teorías con la finalidad de acercar nuestra experiencia personal a algo existente para saber que somos reales, y además coherentes con esa realidad.

Buscamos respuestas a preguntas cada día más concretas de temas que se han ido desglosando a lo largo de la historia del mundo... intentando justificar la diversidad de las personas. La adversidad irrevocable de todos los cerebros que pueblan el planeta.
La interrelación infinita que se puede dar en las neuronas de un cerebro y a la inversa, si comparamos a una persona con otra.

El cerebro puede hacer cosas asombrosas, independientemente de la consciencia de la persona.
Memoria selectiva, traumas reprimidos, síntomas de autodefensa ante la aparición de algo desagradable en nuestra vida...
Asimilamos, calculamos, concretamos, analizamos, comparamos, argumentamos y desmentimos para llegar a un conocimiento superior del que ya poseemos. Queremos saber lo qué pasa a nuestro alrededor a cada momento para mitigar ese miedo innato de los seres inferiores y débiles ante lo desconocido...
Somos supervivientes e inteligentes...

Entonces... ¿por qué coño no puedo separar lo que pienso de lo que siento?
¿Por qué siento lo que pienso como único? ¿Por qué mi cerebro no me protege contra esta estupidez, y me da la orden de crear una línea imposible de traspasar entre los dos elementos?  
Desaparece... desaparece. Vete.

Sí... supondría la pérdida irrevocable de la mitad del conocimiento que poseo.
Pero puestos a ser autómatas imitadores...

[Ser inhumana hasta que tú desaparezcas de mi organismo por completo...]

6 comentarios:

Silvina Tamara dijo...

Yo creo que vivir con algo tan bonito como desear a alguien, querer a alguien... son cosas de las que no deberíamos hacernos, es más, nunca nos llegamos a desprender de ese cariño que sentimos hacia cualquiera, solamente cambia. Pasa de ser algo obsesivo a ser sólo un pensamiento, e incluso a algo de lo que después te ries y piensas "pero.. que coño? por que diablos me gustaba tanto esa persona?" o cosas así...

Pero realmente, no creo que quieras quitarte esos pensamientos de encima, ellos te definen a tí, bueno... tú eres esos pensamientos... espero que nunca los aplastes porque tal como eres me gustas y sabes, que a tí tambien te gustas :D

Silvina Tamara dijo...

perdón *deshacernos xD

Lazaro dijo...

Muy adentro de nuestro cerebro sigue pensando un cocodrilo, y sobre ese cacahuete de materia gris básico y primitivo, se han ido creando, a base de siglos, capas y capas de emociones complejas, células de pensamiento lógico e imaginativo, concepciones abstractas, roles sociales... todo ello a golpe de evolución y creciendo como un cáncer sobre la primera pieza del puzle encefálico. A la hora de amar o de odiar, aun sigue abriendo las fauces ese reptil antediluviano que llevamos dentro, ese trozo de cerebro irracional, que se quedó ahí, como una secuela enquistada de nuestro pasado como animales sin alma ni cielo. Un beso.

P.D.: Por cierto... ¿Qué ha pasado aquí? ¿O tal vez me he perdido?

bche dijo...

jaja no te has perdido, Lázaro, sólo le he dado un toque más colorido y personal al blog... ya sabes, un minicambio por dentro yf uera, a ver si se me pega algo :)

Lazaro dijo...

Pues que vaya bien guapisima... Esta muy chulo desde luego, quizas algo demasiado alegre para un cuervo como yo, pero como a los cuervos nos gusta lo que brilla, seguiré graznando por aqui de vez en cuando. Venga, un abrazo.

Munani dijo...

Asu que tal foto! está bonita la colcha jajaja sí se te ve bien ^^ y sobre lo de separar el corazón del cerebro, pues como estudiante de ciencias se supone que somos puras reacciones químicas que estimulan respuestas programadas por el cerebro. El corazón sólo bombea la sangre, pero trata de decir eso mientras escribes o mientras lloras.

Un abrazo!