Demente crónica y de mente oscura. Mecida cariñosamente por el balanceo de un sueño inacabado.



Bienvenidos.

Incluso a mí hay veces que me asusta lo mutante que puedo llegar a ser. Hipócrita, nómada, engañosa y hasta puede que un poco serpiente... pero chicos, es lo que hay. Leed si gustais, disfrutad si cabe...



viernes, 12 de noviembre de 2010

Poeta de ultratumba...

Que no sea más que la ténue luz del atardecer crepuscular la que me arrastre a un mar tranquilidad y seguridad... si he de yacer inerte bajo algún lecho de frías sábanas, que sea aquel que abandonaste momentos antes de esparcir tu amor por mis ganas de vivir...
Paradójico a la par de incoherente... pero cierto.
Tras repasar una y otra vez la agonía de tu ausencia en el vacío de mi pecho, caí sumida entre la vigilia y el sueño en la desesperanza de un espectro al que yo creía inferior a mí; y sentí la fatiga de querer ascender del abismo y no poder. Quedarse suspendida en una bruma espesa, color ceniza. El color de tu piel bajo la luz de la luna llena, que se filtraba a través de mi ventana, abierta de par en par dejando salir nuestros sollozos de placer al viento nocturno, a la vez que entraban los demonios de la lujuría que consumían paulativamente nuestros cuerpos. Ardiendo... finas y sensibles capas de lava inmortal, bajo una fachada de seres finitos en un mundo incansable de girar y errar...
Me dediqué a tus latidos en cuerpo y alma... olvidando mi propia existencia. Pensando que tú y yo seríamos eternos bajo aquel manto estrellado de Enero...
Recuerdos fatídicos de una felicidad sin precedentes ni medida, que se desvanece con cada lágrima que se ahoga aplastada entre mis pestañas... aquellas que tú juraste adular con ímpetu y esmero.
Memorias en un adormilado cerebro lúgubre y fantasmal, después de tu huída.
Y sin ti... volví a ser lo que era en un inicio infernal sin amor y compañía... Volví a ser la pálida visión de un deshecho tétrico y sin vida propia.
Por favor... te ruego que deposites mi robado corazón en el rincón al que todas las tardes voy a morir.

3 comentarios:

Silvina Tamara dijo...

Ese corazoncito tan grande que alguien dejó en un rincón debe volver a latir como lo hacía antes. Latir riendo, porque te quiero.

Luzya dijo...

oh, me ha encantado

poetadebotella dijo...

uuhhh que texto mas profundo...me gusta, me gusta mucho señorita rock!:)
muuah