Demente crónica y de mente oscura. Mecida cariñosamente por el balanceo de un sueño inacabado.



Bienvenidos.

Incluso a mí hay veces que me asusta lo mutante que puedo llegar a ser. Hipócrita, nómada, engañosa y hasta puede que un poco serpiente... pero chicos, es lo que hay. Leed si gustais, disfrutad si cabe...



miércoles, 16 de diciembre de 2009

Comprimida en tu olvido.


Me desperté perfectamente consciente del lugar en el que me encontraba y la visión que me aguardaba en el otro extremo de la cama... obviamente, una cama que no era la mía.
Lo miré y maldecí todo lo que se me pasó por la mente y algunas de aquellas blasfemias de forma repetida por los nervios. Lo miré, ahí tumbado, durmiendo a pata suelta con un aura angelical y un infierno grabado en nuestra peil; y sostuve en la comisura de mis pestañas las ganas de llorar. Las lágrimas ardían en mis ojos a la revindicación de querer salir a avergonzarme. Por suerte aun conservaba algo de fuerza.
Me vestí lo más silenciosa y rápidamente que supe, perdí la batalla y en la guerra me aniquilaste, y sólo quería huír con la cabeza baja y los puños apretados.
cuando salí de tu apartamento, con el portazo, estalló mi serenidad y la fuerza se me fue de golpe... luciendo así mis lágrimas ardientes y humillantes.
Ya por la tarde, a oscuras y tenebrosamente sola en mi piso, me daba miedo salir de la cama... MI cama.
¡Ring- ring! ¡Ring- riiing! Sabía perfectamente quién era y qué quería... por eso no me moví, y dejé que la angustia y la cobardía me tragaran.
- Hola, Soy Alma, en este momento no estoy en casa. Deje su mensaje después de la señal.
- Sé que estás ahí... ¿dónde sino ibas a estar? Pero aunque tú no quieras hablarme, al menos me escucharás, porque sé que escucharme tampoco querrás, pero tarde o temprano lo harás...
- Serás arrogante, estaba deseando discutir de nuevo contigo.
- Creí que me odiabas.

... silencio ...

- Y te odio... muchísimo, con toda mi alma, y ardientemente. Sólo que es una frase camuflada. No me atrevo a decirte más.
- Yo sí... Te amo, pequeña y estúpida cabezota.
- Dilo otra vez, gilipollas.
- Te amo. Te amo. Te amo.
- Lástima que sólo haya aprendido a decir "te odio".
- Lo que anoche oí en mi oído no fue un "te odio"... fue algo más cálido y sincero.
- Tú me tendiste una trampa. Me conjuraste de mala manera y de forma barata.
Alma sentía que estaba apunto de llorar de nuevo... dos veces en el mismo día. todo un récord, y no quería que él lo notara. Una debilidad y se rompería la magia...
La voz al otra lado del teléfono le despertó de su pensamiento.
- ¿Sabes qué, Alma? No me importa ser poeta, o ser basura... y en el fondo tú no buscas más que un corazón te suelte poemas sinceros mientras te acaricia dócilmente la barbilla. yo no sé hacer eso... pero si me dejas, podría amarte... a mi manera.
El corazón de alma empezó a acelerarse y no sabía que pensar... pero sí sabía lo que tenía ganas de decir exactamente.
- Dilo otra vez, gilipollas...
- Te amo.
- Yo también te amo.

3 comentarios:

Perezoso dijo...

¿Y qué le importa a nadie cómo está mi alma?
más triste que el silencio y más sola que la luna.

Neurotic dijo...

Estás obsesionada con los odios. Y creas que no, Los seis días no se cuentan con los dedos de una mano..


Lady, la uni bien?

Favio dijo...

como me encanta este post..
deja de decir tanto te odio, es feo y duele el corazón